Observatorio ciudadano de sobrevuelos

Cómo se mide lo que se publica

Cada cifra de este observatorio sale de un método escrito. Aquí está entero, con lo que mide y con lo que deliberadamente no mide.

¿Qué se cuenta como un sobrevuelo?

Un paso de aeronave por encima del contorno de una zona. El contorno no es el término municipal: es el trozo que queda bajo la senda, definido y verificado antes de que la zona exista en el sitio. Por eso hay zonas que todavía no están, y por eso ninguna aparece con una cobertura aproximada mientras tanto.

Un mismo vuelo que cruza dos zonas cuenta una vez en cada una. Son dos exposiciones distintas, vividas por gente distinta, y sumarlas en un total único diría algo que nadie ha experimentado. Cuando veas una cifra, mira siempre a qué zona pertenece.

¿Por qué la altitud que aparece es la mínima?

Porque es la que se nota. De todas las posiciones registradas mientras la aeronave estaba sobre la zona, se publica la más baja: es el techo real que hubo sobre esa casa, no un promedio del recorrido.

Se lee como un techo y no como una media. Una aeronave que entra alta y sale baja no ha pasado a media altura: ha pasado baja.

¿Cada cuánto se actualiza y cuánto histórico se guarda?

Las posiciones se recogen cada hora, todo el día. Las lecturas de ruido no llegan al mismo tiempo que el paso: se publican con retraso y su clasificación se afina durante unas horas, así que una hora sólo se da por cerrada cuando se comprueba que ha dejado de cambiar. Nada se retiene a propósito: lo que está, está.

El histórico es una ventana rodante de 60 días. No es una limitación de almacenamiento, es lo que hay disponible: lo más antiguo se va cayendo por el otro extremo a medida que entra lo nuevo.

¿Por qué unos días hay treinta pasos y otros mil?

Porque la configuración de pista cambia con el viento, y con ella cambia por dónde se sale y por dónde se entra. No es una variación pequeña alrededor de una media: son dos regímenes distintos. Una misma zona puede tener del orden de decenas de pasos un día y del orden de un millar al siguiente.

Eso hace que la «media diaria» sea una cifra engañosa, y por eso no se publica ninguna. Medir un solo día tampoco dice nada por sí solo: dice en qué régimen estaba ese día. Lo que sí significa algo es la distribución a lo largo de la ventana.

¿Por qué hay ruido registrado sin ninguna aeronave al lado?

Porque el ruido no se detiene en el límite de la zona. Las estaciones fijas registran lo que llega hasta ellas, y llega bastante más lejos de donde pasa el aparato: hay días con decenas de lecturas de ruido y apenas un puñado de pasos sobre el contorno.

Esas lecturas no se borran ni se esconden. Son parte de lo que se mide, no un fallo del método: si sólo se publicara el ruido que encaja con un paso, la mitad del fenómeno desaparecería del registro.

¿Todo lo que se registra sirve para reclamar?

Son dos cosas distintas y aquí se mantienen separadas. Todo lo que se registra cuenta en las estadísticas, siempre, sin filtrar. Que un episodio concreto reúna además las condiciones para presentar una reclamación es otra pregunta, y no cambia ni una cifra de las que se publican.

La reclamación, si la hay, es siempre personal: la presentas tú y va a tu nombre. Este observatorio te da la evidencia y el texto; no reclama por nadie ni en nombre de nadie.

¿Qué no dice este observatorio?

No dice que alguien haya hecho nada mal. Publicar cuántos pasos hubo, a qué altura y con cuánto ruido es describir una exposición, no atribuir una conducta. Cuando se habla de reglas, se explica cómo está diseñada la regla, no cómo se comportó nadie.

Tampoco promete que el registro esté completo. Un paso puede faltar y una lectura puede llegar tarde. Lo que sí se sostiene es que lo que aparece, apareció: ninguna cifra se ajusta, se redondea a conveniencia ni se retrasa para que quede mejor.

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